domingo, 26 de diciembre de 2010

Crudo

Hasta ahora sólo has visto mi cara amable. Y pensar que a veces, en tu mente, me tachabas de tosco, grosero, irreverente e intolerante.
Ahora vas a saber el significado exacto de esas palabras. Créeme, dentro de mí hay algo que crece y devora. Todo el envoltorio que cubría mi ser se ha desvanecido como una crisálida. No te engañes, solo brotan larvas.
Larvas de gusano que asolan tu alma y tu mente, con sus ojos inyectados en sangre mientras vacían las cuencas de los tuyos. Grosero, intolerante, sectario... ahora tienes motivos.
Mi absoluta indiferencia y desprecio hacia ti comienza en este preciso momento. No pidas clemencia, pues siempre has hecho lo que te ha venido en gana. Tampoco sientas esto como una ofensa hacia ti, pues nunca te importé lo suficiente como para que pudiera vulnerar tus sentimientos. En realidad solo querías reflexionar en voz alta, sentir que alguien te escuchaba, no sentir la soledad, tener a alguien a quien contarle tus traumas, esos tan terribles para ti, porque si, independientemente del interlocutor. Tu tiempo se acaba...
Te preguntarás si me pasa algo, que me ves distinto, pero seamos sinceros por una vez, a ti eso (yo) nunca te importó.
Creerás que es odio y rencor, pero no, simplemente he decidido no perder más mi tiempo con gente como tú.
Resguardaos en casa, se avecina tormenta...

Bloom- Withno

jueves, 9 de diciembre de 2010

Vínculos

Un vínculo lo establecen dos entidades mediante un nexo que los une. En realidad, estamos vinculados a muchas cosas, pero para que se pueda denominar con el término "vínculo" hay que establecer una relación más especial. Es un contrato que va más allá de toda materialidad.
Cuando estableces vinculos (o ellos a tí, cuantas veces hemos tenido vínculos sin saberlo) se siguen una serie de puntos no escritos a seguir al pie de la letra.
Una amistad es un vínculo, un noviazgo, la familia, o también relaciones que has perpetuado en el tiempo y que has adquirido como propias, por ejemplo, un grupo de música, o una serie de televisión.
Lo extraño de todo esto es que nosotros identificamos en la otra persona u objeto el mismo grado de compromiso con el vínculo, algo, en varios casos (como con la música o el cine) a todas luces improbable.
¿Qué sucede cuando este vínculo es entre personas? Pues que actúa como la cuerda que utilizas para jugar al sokatira. Muchas veces tiras para tu lado y el otro para el suyo.
Hasta que la cuerda se rompa...

Bloom-Withno

miércoles, 1 de diciembre de 2010

De la Pretensión y la Diplomacia

You must seem to be rich and have money to burn.
Even though it’s a bitch, spending more than you earn.
That’s the game here and the name is facade!
(Letra extraída de la canción "Facade", del Musical Jekyll and Hyde, Complete Work)

Llamar "hijo de puta" a alguien lo puede hacer todo el mundo. Hasta el más bobo es capaz de decir esas tres palabras, incluso aderezar aún más si cabe la frase, en un alarde hasta ahora desconocido, con algunas palabras más, por ejemplo "hijo de la gran puta". Muy eficiente, clara y concisa.
Ahora bien, alguien capacitado para llamar a alguien "hijo de puta" sin que el otro lo sepa y con una sonrisa en los labios, sólo puede hacerlo un hijo de la gran puta.
Ser diplomático no es ser educado, no nos dejemos engañar. Ser diplomático es ser un auténtico bastardo sin escrúpulos. Todo apariencia, todo maquillaje, una fachada perfecta sin ningún tipo de mancha a la vista que esconde un cabrón sin igual. Todo medido y bien medido, cero riesgos. Ni una palabra más alta que otra, con un verbo exquisito.
Pero claro, esa superioridad moral e intelectual que estos pequeños despojos humanos creen tener sobre el resto del planeta viene motivada por la estúpida y atrayente idea de la pretensión.
El querer ser, el aparentar, mostrar siempre una cara amable que reconozca su liderazgo y justicia (en teoría justa) hace que todo por lo que luchan siempre se vea limpio como una patena. Nunca una palabra de más y sonrisas por doquier. Así son los pretenciosos diplomáticos.
Desconfíen de ellos, pues acechan en las sombras...

At the end of the day they don’t mean what they say
They don’t say what they mean, they don’t ever come clean.
An’ the answer is it’s all a facade!
(Letra extraída de la canción "Facade", del Musical Jekyll and Hyde, Complete Work)

Bloom-Withno

domingo, 21 de noviembre de 2010

Racord

En la habitación azul se encontraban el pequeño Tom, su madre Lucy, y su padre, el barbudo Jonas.
Tom llevaba puesto un sencillo pero bonito traje negro con unas bandas rojas en las mangas, algo informal, mientras que Lucy llevaba el pelo suelto, embutida en un vestido rojo burdeos. Jonas, por su parte llevaba unos vaqueros y calzaba unos zapatos carísimos.
Como ya hemos dicho, en la habitación rosa se encontraban el pequeño Tom, su madre Lucy, su padre Jonas y un pez en su pecera. Tom llevaba puesto un traje verde limón horrible similar a un uniforme, mientras que Lucy llevaba un moño y un vestido blanco a juego con su collar de perlas. Jonas, por su parte llevaba unos vaqueros y unas zapatillas de andar por casa. El pez no llevaba nada puesto.
No queremos dejar pasar por alto lo expuesto anteriormente: En la habitación verde se encontraban el gran Tim, su madre Mary, su padre, el barbudo Judas, y un dinosaurio.
Tim vestía un albornoz de color naranja, mientras que su madre Mary llevaba una cofia y un delantal a juego. Judas, por su parte llevaba un pijama y un afeitado apurado. El dinosauro llevaba una bata de franela.
A modo de conclusión, diremos que: En la habitación negra se encontraban el gigante Timmy, su madre Milly, su padre, el bigotudo Johan, una centuria romana, varias palomas, doscientos cincuenta gramos de filetes de ternera, un policia, Ewan Mc Gregor, Jesucristo y Chindasvinto, rey godo. Timmy iba desnudo como buen gigante, Milly vestía un camisón negro, una falda amarilla, medias azules, y en las manos llevaba unas castañuelas. Johan, por su parte, lucía unas gafas, peluquín, calzoncillos blancos y unos ligueros negros.
La centuria romana, varias palomas, el policía, Ewan Mc Gregor, Jesucristo y Chindasvisto, rey godo, llevaban puestas las ropas normales que suelen vestir.
Los doscientos cincuenta gramos de filete de ternera se los comió mi perro.
Y esto, señorías, es de todo lo que me puedo acordar...

Bloom-Withno

martes, 16 de noviembre de 2010

A una amiga lejana

Cada vez que pienso en ti me embarga la melancolía. Una envidia sana que provoca una sonrisa en mi rostro. Muchas personas sueñan con sus sueños, pocos los consiguen.
Desconozco si eres feliz, hace ya tiempo que tu rastro se difuminó en el tiempo que nos ha tocado vivir. A través de mí habla el recuerdo, pues recuerdo es todo lo que tenemos.
Tuviste el coraje de seguir, no amedrentarte, coger las riendas de tu vida, no desfallecer, ser abnegada hasta que tus fuerzas menguaran. Ignoro si lo que digo es verdad, pero quiero recordarlo así.
Recuerdo tu cara arrugada por la sonrisa, una leve inclinación hacia atrás de tu cuello y la risa emanaba de tu garganta. Nostalgia de otros tiempos.
Un día te vi partir, caminando hacia tu destino. Me sentí solo y desamparado, amplificando todo como si fuera devastado por una horda. Perdón, exagero, los recuerdos se amontonan.
Te he admirado toda mi vida y seguiré haciéndolo. Estoy tan orgulloso de ti que quizás ni lo sepas.
Me vuelvo a leer. Es posible que exagere. O no. En lo último, seguro que no.
Pocas veces conoces a gente extraordinaria capaz de decidir su vida. Yo he tenido esa suerte. Ella tuvo esa valentía que yo no tuve ni tendré nunca. Puede que no te vuelva a ver. Espero que seas feliz.

Desde mi habitación, donde recuerdo a mi amiga.

Bloom-Withno

martes, 9 de noviembre de 2010

Futilidades

Unos hablan de sí mismos, otros hablan de otros que no son ellos. Opinan, disertan, confunden. Pequeño espectáculo circense: Todos tenemos una opinión y queremos hacerla valer.
Otros no hablan ni de ellos, ni de nada en particular, son reservados hasta límites insospechados rayando la falta de respeto. Quizás no haya nada que decir al fin y al cabo.
Unos se expresan, otros rebaten, algunos intentan, muchos seducen.
Así es el día a día de lo que pienso sobre la raza humana y su comunicación. Oírnos, parece que nos oímos, pero, ¿nos escuchamos?
En realidad no queremos que nos escuchen. Queremos soltar nuestra retahíla de opinión y que llegue a otros oídos, da igual quien sea el portador de las orejas, lo importante es que yo opine. ¿De qué? ¿Sobre qué? Eso da igual, tengo opinión para todo.
¿Somos empáticos? ¿Tenemos asertividad? ¿Cuanto odio albergamos en nuestro interior? ¿Es posible el amor incondicional? ¿Somos cada vez más hipócritas? Preguntas que posiblemente os importen una mierda. No os culpo.
Quizá nos baste con sobrevivir...

Bloom-Withno

lunes, 1 de noviembre de 2010

La Literatura de los Hechos

De entre los distintos géneros (y engendros) literarios, la novela ha sido el ejemplo perfecto para dar rienda suelta a la imaginación, a la deformación y elasticidad del lenguaje. Por eso se va a hablar de todo lo contrario: De los libros en los que "pasan cosas".
Lo de contar historias viene de lejos, no se buscaba un estilismo o una belleza formal: Todo consistía en relatar, de manera fidedigna o exagerada una hazaña, una lucha, una epopeya. Así descubrimos a Homero, a Virgilio y demás escritores de la antigüedad, contadores de historias.
A nuestros días eso fue llegando gracias a la tradición oral, juglares que exaltaban los valores del héroe y su capacidad de sacrificio.
Pero debemos hacer una primera parada de manera obligatoria.
Aparece "El Quijote". Siempre se ha dicho que en una época llena de novelas de caballerías, "El Quijote" acabó con ellas, siendo ésta, entre otras muchas cosas, en esencia una novela de caballerías (quien no vea eso, que se lo haga mirar, o leer "El Quijote"), con un caballero algo tocado de cabeza.
Es decir, seguíamos hablando de historias, de contar cosas, aunque el panorama había cambiado gracias a la prosa cervantina.
Se siguieron contando aventuras y desventuras de reyes, amantes, suicidos, odios y demás temática siempre engarzada con relatos bellos, o crueles según se diera el caso, hasta llegar al siglo XX.
Aquí tenemos que parar y echar el freno. Aparece el "Estilo por el estilo". Las vanguardias se apoderan de la escena, no sólo vale contar si no cómo contarlo, ahí radica su belleza. La forma como mensaje, como algo que lo hace reconocible y distinto, alejado de aquella sucesión de historias unas tras otras. Por supuesto que se cuenta algo, pero es secundario. La acción se va desvaneciendo.
Atrás quedan las épocas de Galdós o Quevedo, el mundo se enfrenta a una revolución.
Qué contar, qué narrar, carece de importancia. ¿La acción? ¿eso qué es?
En un corto periódo de tiempo, escritores como Faulkner, Kafka, Proust o Joyce rasgan las vestiduras ancestrales de la Literatura sabiéndose poseedores de algo nuevo, un estilismo absolutamente radical. La acción ha muerto.
Posteriormente, genios como Borges, Beckett o Céline le dan otra vuelta de tuerca al estilo, deformándolo más, hasta llegar al boom latinoamericano con García Márquez a la cabeza.
Llegamos a nuestros días. Como todo es ciclotímico, volvemos a la Literatura de los Hechos.
Ya nadie se preocupa por el estilo, por preservar una identidad. Ahora lo que importa es contar historias en primer y único lugar.
¿Dónde queda el estilo? ¿Existe algún estilo hoy en día? ¿Qué es el estilo?

Desde mi prisión de libros amurallados que recitan historias monolíticas

Bloom-Withno