lunes, 17 de octubre de 2011

Nonsense/Intense

Acalorado, rápidamente subo las escaleras. Espasmos, sudor frío, todo lo que recorre mi mente cual rayo hipnótico haz de luz azul serpenteando por mi cuerpo como un tren que a toda velocidad recorre huesos, venas y arterias en plena histeria, lenguaraces, incansables, sencillas y frágiles, tan ágiles que no dejan huella por donde pasan, ni un atisbo. Es como



como esas cosas que ves y no tocas. Como lo que sientes y se diluye a la vez, lo que es no son dos si no tres, lo que tu mente no entiende ni en su loco entendimiento puede esclarecer. Como dos olmos viejos a punto de morir mirándose las hojas el uno al otro, como una vida que pasa y no deja de fluir e influir en todo lo que le rodea. Como si


si un ciervo certeramente certifica con cinismo concienzudo cuidadosamente calibrado cosas capaces de concebir por un cinéfilo, ciéntifico, contorsionista o camarero.
Como a las puertas de tu muerte. Como a tus extrañas entrañas que todo corrompen. Como tu cara calcinada por la cochambre.

Bloom-Withno

jueves, 13 de octubre de 2011

Cambio

- Voy a montar un comando organizado armado de balas cargadas de revolución (Frase extraída de la canción "Tierra Quemada", del grupo Boikot)

El Mundo, la Tierra, este planeta que nos estamos cargando, vive momentos convulsos. En el Planeta Tierra, Europa, España, los ciudadanos, una parte de ellos al menos, van a salir a la calle un 15 de Octubre.
Me he cansado de decir a la gente que se mueva, pero a la hora de la verdad, si me paro a pensar, no he hecho nada. No me he involucrado, no he escuchado, no he asistido a muchas asambleas. Pienso que si yo, con ganas de cambio, no he hecho nada (o al menos no tanto como podía hacer) la mayoría de la gente estará en una situación parecida a la mía.
Y me enfado. Y me indigno. Indignación, esa palabra tan manida por todos según convenga, es una falacia. No estamos indignados. Estamos hartos. Volveremos a eso tan ochentero que era el DYI (Do It Yourself, o háztelo tú mismo), o no habrá vuelta atrás.
Como en las revueltas del Siglo XIII, cuando hay hambre, morir es insignificante. Me gustaría pensar que el ciudadano del 2011 tiene hambre. Hambre convertida en rabia por el sistema que hemos dejado de observar y analizar. Cuando hemos llenado nuestras tripas rosadas con ordenadores nuevos, construcción por doquier o una expansión hacia el progreso, hemos perdido lo esencial: El miedo a que todo esto desaparezca. Ahora estamos como Kurtz gritando: "¡El horror!"
Hemos perdido el miedo, el desasosiego, nos hemos acomodado con una seguridad ficticia, teníamos casa, trabajo y pareja. Era todo tan bonito...
Ahora tenemos una casa hipotecada, un trabajo equivalente a cinco millones de parados y lo de la pareja ya no se lleva. La gente no se soporta.
Y aún en este clima, con estas condiciones, hay gente que no cree que deba reclamar lo que es suyo, todavía hay gente que vive cómoda en su casa lejos del mundanal ruido, yendo a misa todos los domingos y con una diplomacia exquisita.
También los hay quien se queda en casa porque están harto de los políticos y tienen derecho a quejarse aunque no muevan un dedo. Doblemente idiotas.
Queremos cambiar las cosas pero no queremos hacerlo nosotros, queremos que otros las hagan por nosotros. Desde luego, el ser humano del 2011 es altamente despreciable.
Nunca juzgaré a nadie por sus convicciones, pero me gustaría pensar que detrás de todos los que leéis esto, hubiera un cerebro que piensa, unas piernas que se mueven y un corazón que actúa.
¿Existen todavía razones para creer en el ser humano?. Veremos...

Bloom-Withno

viernes, 16 de septiembre de 2011

Respeto

Puedo conciliar el sueño. Puedo, perfectamente, recostarme en la cama y dejar que mi cuerpo entremezcle memorias, recuerdos y sueños en un mejunje inconexo. Sí, puedo dormir con la conciencia tranquila.
Pero el sueño no llega de repente. Antes de que aparezca Morfeo te dices a ti mismo: ¿Hay alguna duda que me asalta? ¿He hecho algo mal?
Vamos a ir más atrás. Cuando te miras al espejo. Cuando tus ojos miran tus ojos, cuando dejas de mirar fijamente y la imagen proyectada en el espejo se difumina y distorsiona por unos breves instantes, hasta que recobras el sentido y la concentración y examinas ese rostro que es el tuyo. ¿Hice bien?
Retrocedamos más todavía: A ese primer pensamiento del día, cuando tu cabeza, todavía noqueada por el sueño, elige su primer pensamiento. Ese primer pensamiento al que tienes que buscar respuesta.
Vas somnoliento hacia el baño, con Morfeo agarrado a tu grupa, con el espejo reflejando tu rostro. ¿Hice bien? ¿Fue la decisión correcta?
Entonces buscas en el fondo de tu alma, y la respuesta fluye sola.
Una sonrisa amanece en el rostro, un rostro decidido que refleja tu determinación.
Un largo camino comienza, y ante ti sólo existe una estela blanca y pura, como tu conciencia, como tu corazón puro que marca el camino.
Arriba los dioses te envidian.

Bloom-Withno

lunes, 29 de agosto de 2011

Nanas

Una niña, un camino.
Una mirada, un destino.
Una sonrisa, un desafío.
Camino, camino, camino...
El viento que golpea
y se hace añicos
Un silbido gutural,
un momento de alivio
Una mirada vidriosa
Camino, camino, camino...
*****
Silbante
Ululante
Ulutante
Silbante
Duerme pequeño
Duerme
Pues nada temerás
de ahora
en adelante
Duerme pequeño
Duerme
******
Cuando los ojos
cierres
y pienses que
todo se acaba
recuerda mi voz
la de tu madre
que te quiere
y te llama
Recuerda mi mano
y cógela con fuerza
pues sólo es la noche
y la oscuridad
lo que te atormenta
Descansa mi niño
que la luna está de duermevela
*****
Noche, nochera
oscura y perpetua
deja que contigo duerma
pues hoy he venido
a ahogar mis penas
Noche, nochera
no dejes que me pierda
por equivocados caminos
o veredas
Noche, nochera
agárrame hasta el alba
pues miedo
miedo tengo
de no despertarme mañana
*****
Bloom-Withno

sábado, 23 de julio de 2011

Nieve

Ella decidió salir de su casa en dirección al jardín. Al abrir la puerta y ser recibida por el aire frío, miró hacia el cesped. Había desaparecido. En su lugar, un manto blanco aparecía, dejando una estela a su lejos, con el viento arremolinado en curiosas espirales.
La niña miró expectante, dio unos pasos más allá y plantó sus pequeñas botas sobre la nieve. Oíase en sus pisadas el crujir de la nieve, destrozando esos cristales de hielo.
Extendió el brazo derecho, con la palma hacia arriba. Una palma rosada, redonda, sin estrías. Poco a poco su mano acumulaba pequeños copos que se agrupaban unos junto a otros, recorriendo las marcas de su preciosa mano.
Levantó la vista, alcanzando a ver el cielo entre diminutos rayos en forma de nieve que le atacaban lenta y paulatinamente. Mantuvo la mirada firme un rato. Después, decidió girar sobre la punta de sus pies y tomar el camino de vuelta a su casa. Una sensación cálida le reconfortó una vez traspasado el umbral.
Fuera, la nieve seguía cayendo...

Bloom-Withno

sábado, 2 de julio de 2011

Cuento de Aguas

Nací en el iris de mi madre. un día me caí por el lagrimal cuando mi madre estaba viendo una película de Woody Allen. Al principio se sorprendió un poco, pero luego lo tuvo claro.
- Como hacía tiempo que no se me caía una lágrima, eso era premonitorio de que iba a tener un niño, no me venía una lágrima desde hace tiempo.
A mi padre no le sentó muy bien, puesto que consideraba que no había contribuido lo suficiente, y aunque no se le veía muy a gusto, me acogió como si fuera de su propio esperma, a fin de cuentas, mi madre le comentaba con socarronería que al fin y al cabo el niño salió de un líquido. Un poco bruta mi madre.
Mi familia me contemplaba como a un niño más nacido de forma normal, pesé tres kilos y seiscientos cincuenta gramos, no está mal para una lágrima. Aunque la estupefacción era grande, mi madre me contaba un cuento todas las noches para dormirme y que creó toda la concepción de mi universo.
- Mira, el mundo lo hizo Dios, y creó a los hombres, pero los hombres se portaron muy mal, y al ver esto Dios, se puso triste y empezó a llorar.Y de sus lágrimas salió el diluvio universal y se creó una nueva vida. Por eso tú eres un mandato divino.
No me bautizaron, puesto que el párroco no estaba seguro de que fuera un niño normal, a pesar de la insistencia de mi madre de que era por la gracia de Dios. Al que no le hizo gracia fue al párroco, que llamó a Roma para informarse, los cuales le tomaron a chifla y se mofaron de él, a pesar de los gritos de los cardenales por callar a los allí presentes.
Mi infancia no fue dura en exceso. No me interesaron nunca los libros de ciencias, ya que tanto las matemáticas y física me daban miedo, y la química me provocaba urticaria, posiblemente por las reacciones que se efectuaban, con lo cual me interesé por la lectura. Intenté leerme los libros antiguos, pero era alérgico al polvo, con lo cual intenté leer todo lo último de este siglo.
Un día me sucedió algo particular. Estaba leyendo "Los pasos perdidos" de Alejo Carpentier, y de repente vi como mis venas se hinchaban. No le di mucha importancia, pero ahora me doy cuenta de que era mi primer mensaje de vuelta a casa.
Mi iniciación sexual fue insatisfactoria, ridícula y vergonzosa. ¿Qué se suponía que debía hacer? Nunca me había enamorado, mis tocamientos impuros eran meros escarceos de búsqueda de aventuras que una paja en sí misma, no sabía que hacer, además ella tampoco me daba muchas pistas. Montserrat se llamaba, tenía nombre de monte, y aunque era preciosa, mi animadversión hacia ella pudo más que mis ganas de sexo. Yo nací del iris de mi madre, ¿qué quería encima?
Mi primer análisis de sangre indicó lo que yo sospechaba: no estaba compuesto de plasma. Los médicos se miraban entre ellos buscando explicaciones racionales e inservibles para conocer en profundidad lo que realmente sucedía. No tenían ni idea, se limitaron a hacer fotos con mi analítica y a llamar a las televisiones.
Las televisiones fueron el empuje definitivo a mi escapada triunfal en silencio. Me llamaron para hacer una entrevista, y yo gustosamente fui, pero todo consistía en reírse de mí, con lo cual me escondí en un agujero, donde todo me importaba un bledo.
Al salir de mi ombligo-refugio, y ya no siendo el ómphalos del mundo, encontré mi lugar gracias a una postal. En ella aparecía un manantial de agua, junto con una montaña: Everest. Venga a Nepal, ponía en la postal, lo cual hizo que se me encharcara el corazón.
Sólo he tenido una pelea en mi vida. Fue con mi profesor de Geografía. Estaba hablando de los diques y eso me enfureció, así que decidí irme de clase, nadie entendía el porqué de mi marcha, pero cuando explicó que los diques que habían construído los hombres eran para ganarle terreno al agua, le pegué un puñetazo. No era lógico, pero, ¿acaso es lógico nacer del iris de tu madre? Pues eso.
Un día cuando ya tenía mi retiro físico decidido, hablé con mi madre y le expliqué mis dudas.
- Madre, me voy a Nepal, porque sé que pertenezco a ese sitio, lo sé, no soy normal, soy un hijo del agua, ahora lo entiendo.
- ¿Pero que me estás contando? -sollozó mi madre-. Tú le has dado a los porros.
- ¿Porros? Pero si se me encharcan los pulmones con el humo. No quiero estancarme en un sitio, ni que crezcan ranas en mi culo de no hacer nada, ni vivir lleno de comida congelada y de refritos salados. No quiero un cuerpo salado, como el Mar Muerto. Yo no soy el barro negro de los ríos que se queda a un lado, yo soy una persona única, soy un manantial, era virgen pero... (Montserrat tiene la culpa de que no lo sea, pero no se lo dije a mi madre), pero necesito estar en las montañas.
Así que como yo necesitaba estar en contacto con la naturaleza, ya que yo estaba hecho de agua y nací del iris de mi madre, decidí hacerme budista y vivir en una casita pequeña cerca del Everest, sentado en la falda de una montaña tomándome una Coca-Cola. Por fin encontré mi sitio, pero me sentía solo. Conocí a algunas personas que me ayudaron a vivir mi vida con absoluta paz, pero conocí a gente que vivía con intensidad la vida, y algunas veces me dejaba abrazar por ellas para sentirme todavía humano.
El día que me llegó la muerte yo estaba durmiendo. Se presentó en casa un lunes y me dijo: A las seis vengo a que te mueras. Yo le dije: Tengo que comprar comida, ¿no te viene bien otro día?.
Le invité a que entrara, se sentó, se puso unas gafas (hay que entender que la muerte lleva mucho camino recorrido, es mayor que Yoda, así que imagínate, un poco de respeto hay que tener).
- ¿Cuándo te viene bien?
- Este es un mes complicado, esperate a que venga la sequía o alguna plaga.
- Pero rapidito, que siempre pasa lo mismo, y tengo que traerme la guadaña. El mes que viene, sin falta, el primer domingo después de las rebajas voy a por tu vida.
- Me parece bien.
Así que no me preocupé por los gastos nunca más, me di una vuelta al mundo, y cuando volví a casa, estaba cansadísimo, y ahí fue cuando se me coló la muerte y se llevó la vida. Mi vida.
Ahora me dedico a jugar a las cartas y a danzar con la muerte, y aunque no tengo mucho ritmo, no se me da mal.
Fin.

Madrid- 2002.
Bloom-Withno

miércoles, 8 de junio de 2011

Realizarse

"Live Together, Die Alone" (Frase extraída de la serie "Lost")

Dice una mujer sabia que conozco que hemos venido a este mundo a sufir. Yo siempre suelo decir que lo que mejor se me da en este mundo es hacer feliz a la gente. No feliz en el sentido de proporcionar un estado de felicidad duradero y pleno, pero si en el modo de levantar el ánimo a la otra persona, no dejarla a la deriva de esta vida infausta. Soy una persona abnegada, lo reconozco. La rabia mueve, también lo asumo. Cuando mi fuerza de voluntad se ha visto resquebrajada (algo por otra parte imposible hace un tiempo), la autocrítica me ha hecho convertirme (o en proceso de) en un ser que se conoce más a sí mismo (ya sabéis: "Conócete a ti mismo", "Nada en demasía". Si no sabéis de qué estoy hablando, buscad en Google, aunque...), y en esta espiral de voluntades y buenas intenciones de cara al futuro, nunca quiero estar solo.
Siempre se me ha dado bien ayudar a la gente, o eso creo. Darles otro punto de vista, relativizar, desdramatizar, que se olviden de sus problemas, que sean felices por unos instantes.
Hoy no quería comentar nada trascendente, solo compartir con vosotros lo feliz que me siento cuando una persona dice que se siente bien y que yo he podido colaborar a ese estado. En estos tiempos de zozobra donde todo el mundo está harto, donde nadie cree en nadie, no está mal recordar que si tenemos abnegación y un poco de fe en el ser humano, podemos cambiar este mundo y lo que nos rodea. Empezando por los que tenemos al lado, tus amigos, tu familia. Hacer feliz a la gente satisface más que mil millones o mil amantes. No dejéis nunca la oportunidad de hacer feliz a la gente.

Bloom-Withno