lunes, 20 de agosto de 2012

Flores a la entrada de tu habitación

El sol brilla (y mucho) a través de la ventana. Desde aquí puedo ver al fondo las montañas, el soplo ligero de aire que mueve el campo, los chicos jugando. Es un paisaje tranquilo que me gusta. Pero el sol me mira.
...
Aquí el sol no hace prisioneros. En esta carcumbre de asfalto que es la ciudad, el inextinguible Astro Rey es el juez supremo de todas las decisiones veraniegas. Como si de uno de sus designios malvados se tratase, hace restallar su látigo contra los edificios y nos mata de sed. Toda la bruma apenas contenida en un trozo insignificante de nube se evapora al rozar con uno de los destellos dorados que refulguen a lo largo del cielo azul, brillante y perlado como ningún otro.
Aquí no hay montañas, no hay aire. Un vapor viscoso fluye de las alcantarillas a la nariz de la gente en un continuo sin atisbos de finalizar. Los niños no juegan, las calles están desiertas. Ni los lagartos, otrora activos, salen a rendir cuentas al sol.
El Edén murió de insolación a los pies de tu casa, sus ramas ascendieron hasta tu cuarto, pero ahí murieron, en el umbral de tu habitación, donde todo anda calcinado durante un tiempo.
Desde la canícula más abrasadora jamás vista.

Bloom-Withno

miércoles, 4 de julio de 2012

¿Cuál es mi cámara?

 I may be dumb
But I'm not a dweeb
I'm just a sucker with no self esteem

(Letra extraída de la canción "Self Esteem" del grupo "The Offspring")

Las ves pasar. Son únicas. Tienen ese halo irresistible, mezcla de belleza y misterio, paseando como diosas. No son como esas diosas que tienen tan nivel de sofistificación que son absolutamente inalcanzables. No, te hablo de las bellezas a pie de calle. Esas que van con un séquito de seguidores, gente de carne y hueso por la cual matarías.
Tú te sientas en una esquina viéndolas pasar. Dios, al menos las ves pasar. Y ves a esos chicos. Y das gracias por no ser ellos. Todo el día haciendo méritos para que ellas se fijen en ellos. Y ellas encantadas. Cuantos más hay, mejor. Porque lo que ellas quieren es eso, que las adores sin concesiones.
Normalmente cuando hablas con ellas te cuentan la mayor mentira del mundo. Son zalameras y juguetonas, quieren tu cariño y sobre todo, quieren su momento de gloria. Quieren que bebas los vientos por ellas, quieren tenerte sometido, pues en eso consiste su vida. En utilizarte.
Y las ves pasar con ellos, pobres desvalídos que harían lo que fuera por sentir ese amor cuando ella le llama "amor" pero de amor no tiene nada. Cuando le toca la mano, o le llama a horas intempestivas. Porque se sienten solas, porque necesitan cariño, porque eres alguien especial.
A él se le ilumina la cara y una sonrisa aparece en su rostro. Acaba de vender su alma.
Uno no puede más que reír cuando ve la cara de satisfacción de la perra. Otra muesca más en su revólver. Otro corazón de un pobre crío que acabará maldiciendo a las mujeres.
Porque de eso iba la historia. De las mujeres, de un juego que todos jugamos pero unos saben manejar.
Me gustaría hablar con ellos, explicarles algunas cosas. Pero da igual, no me creerían.
La única que me entiende es ella, cuando juega su juego y me mira, y con mi mirada le digo "aquí no preciosa, búscate otra cámara que te enfoque".

Bloom-Withno

viernes, 11 de mayo de 2012

No es personal

A ver, la cosa va así: Te voy a joder. Pero no en el sentido que tú quieres. Te voy a joder vivo.
Entiéndeme, tengo que mantener mi nivel de vida, y con esta crisis, la cosa se ha puesto chunga. Asi que tienes que pagar. Mis viajes, o los colegios privados de mis hijos no se pagan solos. Necesito tu dinero. Y eso es exactamente lo que voy a hacer, coger tu dinero. No es que pierda dinero, no, no es eso. Es que no gano tanto como antes. Y yo quiero ganar tanto como antes. ¿tú me entiendes, verdad? ¿Por qué un pobre empresario, que se levanta para llevar a sus hijos al colegio, reunirse con el concejal y pasarse por el gimnasio antes de supervisar su empresa debe ganar menos? No es justo. Y mis casas no se pagan solas. Ni la asistenta, ni las clases de hípica, y mucho menos invitar a comer al alcalde y a mi entrenador personal. Si tú tuvieras un chalet o dos como yo, los querrías tener en perfecto estado, ¿a que sí? Pues yo también lo quiero.
Sólo pido algo de justicia, algo de humanidad para que mi mujer pueda seguir sin trabajar, y no tener que mirar cuánto gasta cada mes.¿Es eso mucho pedir? Ponte en mi lugar. Si esto sigue así, ella tendría que trabajar, incluso no podríamos ir a Baqueira a esquiar. Dime tú, qué clase de vida sería esa.
Yo no he nacido para soportar esas penas. Tengo educación, buenas maneras, soy protocolario, voy siempre vestido a la última, y tengo varios masters. ¿En qué trabajo? Bueno, ya sabes, un poco aquí, un poco allá. Muchas reuniones, muchas comidas, hablar con banqueros, ese tipo de cosas.
Pero todo eso se puede desmoronar si no gano como ganaba antes. Y NECESITO GANAR COMO GANABA ANTES. Tú no lo entiendes, nunca has tenido dinero.
Por eso, el poco que tienes, te lo voy a quitar. Entiéndelo, no es personal.

Bloom-Withno

lunes, 7 de mayo de 2012

Petite musique chinaskiana...

Dentro de estas cosas extrañas e inveteradas que le pasan a uno en el discurrir de la vida...
No, vuelve a empezar... utilizas un lenguaje raro... habla normal, ¿quieres?... recuerda, lenguaje fácil, eeeeeasy... ampliación de miras...perspectiva... pero ¿qué?... tu propia Naturaleza te lo indica... y no vas a estar discutiendo cosas a estas alturas. Uno es como es.
Pues dentro de estas cosas extrañas e inveteradas que le pasan... ¿Inveteradas?... espera...espera... ¿qué es eso? ¿Inveteradas??? ...¿Eso existe?... deja de inventarte palabras, ¿quieres?... Prosigue.
Prosigo pues. Dentro de estas cosas extrañas e invet...ejem...estas cosas extrañas e inesperadas que le pasan a uno en el discurrir de la vida... Para, para, para...me matas, tío... ¿Discurrir?... Tío, ¿no puedes hablar o escribir como una persona normal?... deja de utilizar palabras raras y antiguas que no entiende nadie... no te entiendo. ¿No sabes hablar normal?... Vamos a ver, ¿qué quieres decir?... yo te traduzco.
Pues no sé, a ver, vamos a probar. Yo lo que quiero decir es que a lo largo del día te pasan cosas extrañas que uno no entiende pero que forman parte de ese proceso continuo que es la vida y que sin tú saber por qué forman un todo que encaja a la perfección. Eso es más o menos lo que estoy escribiendo ahora.
Mira tío, no he entendido ni una palabra de lo que has dicho. Pero ni una. ¿Proceso? ¿Un todo? Tío, deja de decir chorradas. Me aburres.
Cuando...
¡¡¡BOOM!!!  El tiro le atravesó la frente, saliendo la bala por detrás. Sesos y más sesos esparcidos por el suelo.
¿ESTO SI LO ENTIENDES, NO? ¡ESTO SI LO ENTIENDES!
En su rostro sólo había una mueca torcida, una medio sonrisa irónica de lo puta que había sido la vida.
Él continuó bebiendo. Lo entiende...lo entiende... esto si lo entiende...

Para todo aquel que haya leído "Fantasía para otra ocasión" y "Música de cañerías"

Bloom-Withno

martes, 1 de mayo de 2012

Cónclave

Todos los asistentes ocuparon su sitio entorno a la gran mesa de roble que ocupaba el centro de la habitación. Una gran sala sin ventanas, algunas luces a los lados y una alfombra que cubría el suelo. No eran muchos, pero sí los suficientes. Los importantes.
Todos menos uno. Faltaba una persona en su silla. El anfitrión. Hizo esperar a sus comensales durante un par de minutos hasta que, cerciorándose de que todos habían tomado asiento y estaban expectantes, hizo su entrada.
Ella tomó asiento. Cara de no haber roto un plato pero los ojos le delataban. Estaba ansiosa de poder. Los otros le miraban como un perro a su amo, pero al mismo tiempo como si fuera un hueso. Nada se podía dar por seguro en esa habitación. Y es que no era nada fácil ostentar el poder dentro de una manada de lobos.
- Señores, comencemos -dijo ella mirando a los asistentes-. ¿Alguna novedad de primer orden?
-No, señora Presidenta, dijo un hombre a su derecha. Todo sigue igual. Seguimos instaurando el miedo en los mercados para seguir acumulando dinero. Los países con deudas están asfixiados. Todo marcha según lo esperado.
-Bien, dijo ella con cara de satisfacción. ¿Cómo llevamos el tema de las armas? ¿Siria, África?
- No hay de qué preocuparse, señora Presidenta -dijo otro que estaba un poco más al fondo-, los recursos siguen abasteciendo a todos. Hemos dado munición a los rebeldes por si ganan y al Gobierno de cada país en guerra para asegurarnos que todo seguirá igual.
- Los representantes de las Agencias, ¿cómo están las deudas?
- Todo va como la seda, señora Presidenta, dijo un hombre a su izquierda. Seguimos acosando a todo país que debía dinero a la Corporación, gracias a la diligencia del Presidente del FMI aquí presente y a la Tesosería estadounidense. Seguimos agobiando a los pobres y acumulamos poder cada hora.
-Bien, bien -dijo ella recostándose en su silla-. ¿Cómo va el tema de las condonaciones?
Todos le miraron estupefactos.
-Era broma, dijo ella. Todos se echaron a reír.
- Señora Presidenta, aquí están las previsiones para el año que viene. Seguramente cambien un par de Gobiernos en Europa, pero no hay de qué preocuparse. Los muy ingenuos harán todo lo que usted diga.
- Perfecto -dijo ella mientras se levantaba-. Todos se levantaron a la vez.
- Señores, auguro un buen año para nosotros. Un año de devastación del capital, de crisis largas y duraderas que nos harán ricos por muchos años, que nos permitirá dominar el Mundo como llevamos haciendo varios años. No habrá nadie que ose quitarnos nuestro poder. Seremos eternos.
Y desfilando por un pasillo mientras se oía música de las Valkirias, ellá abandonó el cónclave.

Bloom-Withno

jueves, 26 de abril de 2012

Los Hilos


 Master of puppets
I'm pulling your strings
Twisting your mind and smashing your dreams

 (Frase extraída de la canción "Master of Puppets" de Metallica)

El ejercitó se apostó frente a la muralla. La lluvía caía mientras los jinetes sujetaban a sus caballos, las espadas goteaban y en los estandartes brillaban el escudo. Tras los muros, la gente se agolpaba.
Una masa violenta y desesperada que recorría las calles sin ninguna dirección, tropezándose consigo misma hasta que daban de bruces contra el castillo. El Señor lo sabía, por eso ordenó que su caballería formara y sus capitanes mandaran al ejército a permanecer así el tiempo que fuera necesario. No iba a permitir que unos muertos de hambre le quitaran lo que a él por derecho le había sido designado: Ser político.
Su abuelo fue político, su padre, empresario y político, y él, continuando la estirpe, también lo era. Era poderoso, creía en la fuerza, en ser mejor que el otro, en aplastarle si oponía resistencia. Y no iba a dejar de pensar así ahora.
La masa se enfurece, inunda las calles con gritos agonizantes. Tienen hambre. ¿Pero eso a quién le importa? Lo que es mío es mío, ¿acaso tengo yo la culpa de que sean pobres? Son míos, podría hacer lo que quisiera. Libertad, yo soy la Libertad en persona.
Las puertas de la muralla empiezan a ceder, el ejército saca a relucir sus espadas y, blandiéndolas, empieza a seccionar las extremidades de los pobres que osan asaltar el castillo.
Ellos también son pobres, también son pueblo. Pero lo niegan, nunca dirán que son como ellos, porque ellos son el Orden. Sí, el Orden, ellos son los encargados de velar porque todo siga igual, los señores siendo señores, los pobres siendo pobres, porque de eso trata su supervivencia. No entienden el cambio, no les pagan por el cambio, no quieren oír hablar del cambio. Por eso defienden a su Señor.
El Señor no sale de su casa, tiene emisarios que le cuentan cómo va la cosa y, por si algo sale mal, tiene fletado un avión que le llevará a otro país.
La masa rompe la puerta y se enfrenta al cerco que ha montado el ejército. Hambre, tienen hambre. Y no hay nada más temible que alguien que no tiene nada que perder.
Podría darse la circunstancia de que los capitanes pensaran que son pueblo y el ejército protegiera a su pueblo. Esta idea es recurrente cuando los capitanes van a dormir, pero mientras duermen, se evapora. Sacan sus espadas. Protegen a su Señor, él, que les ha dado tanto.
Cuando esto sucede, el Señor se levanta y se va. Decide dar un paso estratégico: Tras unos días desaparecido, negocia con el pueblo, eligen a unos habitantes para estar al mando de las cosas, y los compra. Y la multitud se agolpa contra ellos, pero el ejército otra vez interfiere, porque ellos están para servir y proteger, sea quien sea el que ostente el poder.
Desde su poltrona, el otrora Señor ríe. Castas, clases sociales, algo que parecía extinguido, sigue residiendo aquí, en pleno Siglo XXI, aquí, en España, aquí, en Madrid.

Bloom-Withno

domingo, 22 de abril de 2012

Y sin más, desapareció

Nunca fui un animal social, ni lo he pretendido. Nunca entendí de reglas sociales, de comportamientos, de apariencias. Y nunca me importó. Me siento único, especial y mejor que tú. No es que lo sienta, no. Lo sé. Y no hay nada que sentir si esto te molesta.
Oír, ver, palpar, no sentirse alienado. Estar en un bar es la mayor sensación de soledad para mí. Sólo volviendo a escuchar mis pensamientos vuelvo a ser feliz. Y es que no necesito más que sentirme a mí mismo, palparme, saber que me escucho y que escucho a otro. No necesito grandilocuencias, ni beber, ni drogas, ni siquiera tener que mirar tu cara bonita intentando atraerte, o hacer el bufón para que tú, gorda de los cojones, te sientas a gusto. Me vale con tenerme a mí mismo.
Dentro de mí hay un mundo tan variado, extenso y rico que ni en cien vidas tu cuerpo podría contener. Me siento principio y final de todo, ómphalos del mundo, y tú eres simplemente un accidente.
¿Prepotente? ¿Intolerante? Es simplemente aceptar la realidad. Estoy feliz cuando estoy solo, la soledad es cuando tengo que reírme de tus gracias, o gastarme dinero para ser aceptado socialmente, o discutir con idiotas pomposos y grandilocuentes, sabedores de nada. Soy auténtico, me siento grande, y no hay nada que puedas hacer o parecer para evitar que yo piense eso.
Por eso mi humildad es sincera. Porque conozco al hombre que se pone mis zapatos y entiende la piedad. Empero, tú eres vil y cruel, huraño y ratero como pocos, con un alma sucia que roe todo lo que toca.
Si al menos tuvieras cerebro, pero nada. No es cuestión de sentirlo, es de saberlo (saberlo, ¡coño!), saber que a mí no puedes encuadrarme en ninguno de tus asquerosos estereotipos, y que te sientes desbordado al saber de mí. No, no es cuestión de sabiduría, es cuestión de conocerte a ti mismo. El miedo es lo que te atenaza, siempre fuiste muy limitado.
Y como me siento como el nuevo Dios Zeus, recapacito. Como Jesucristo, yo os perdono. Pero no pienso sacrificarme por vosotros. No esperéis de mí una conducta bonita, esperad la más cruel realidad del que se siente superior y piensa demostrarlo.

Bloom-Withno